Construir en el Caribe exige una selección cuidadosa de materiales capaces de resistir condiciones climáticas extremas: alta humedad, salinidad, temperaturas elevadas y riesgo de huracanes.
Estructura y cimentación
El hormigón armado es el sistema constructivo predominante en el Caribe. Las estructuras deben cumplir la normativa sísmica y resistir vientos de hasta 250 km/h. El recubrimiento mínimo de las armaduras debe ser mayor que en climas templados para proteger contra la corrosión por salinidad.
Cerramientos y fachadas
Los bloques de hormigón con aislamiento térmico son la opción más eficiente. Para acabados exteriores, recomendamos morteros impermeabilizantes y pinturas con protección UV y anti-humedad.
Carpintería y ventanas
El aluminio con rotura de puente térmico y cristal laminado es la elección estándar para resistir huracanes. Las ventanas deben cumplir clasificación de impacto para zonas costeras. La madera, aunque estéticamente atractiva, requiere tratamientos especiales y mantenimiento frecuente.
Cubiertas e impermeabilización
Las cubiertas planas con sistema de impermeabilización multicapa son las más habituales. Los materiales cerámicos para terrazas deben ser antideslizantes y resistentes a la salinidad.
Instalaciones especiales
La climatización es un elemento crítico. Los sistemas VRF o splits inverter de alta eficiencia son los más recomendados. La fontanería debe ser de PVC o polipropileno para evitar corrosión, y las instalaciones eléctricas deben incluir protección contra sobretensiones por tormentas.