Punta Cana se ha consolidado como uno de los destinos de inversión inmobiliaria más atractivos del Caribe. Con más de 7 millones de turistas anuales y una infraestructura en constante mejora, la región ofrece oportunidades reales para inversores que buscan rentabilidad y diversificación.
El mercado inmobiliario dominicano en cifras
La República Dominicana registró un crecimiento del PIB del 5,1% en 2024, liderando las economías de América Latina. El sector construcción representó un 14% de ese crecimiento, con una demanda creciente tanto de residencias turísticas como de viviendas permanentes.
Las propiedades en zonas como Cap Cana, Bávaro y Punta Cana Village han experimentado una revalorización media del 8-12% anual en los últimos cinco años, superando la media de otros destinos caribeños.
Marco fiscal favorable: Ley Confotur
La Ley 158-01 de Fomento al Desarrollo Turístico (Confotur) ofrece beneficios fiscales significativos para inversores en zonas turísticas:
- Exención del Impuesto sobre la Renta durante 15 años
- Exención del Impuesto de Transferencia Inmobiliaria (3%)
- Exención del impuesto al patrimonio inmobiliario (IPI)
- Exención de impuestos de importación para materiales de construcción
Estos beneficios representan un ahorro considerable que mejora sustancialmente la rentabilidad de la inversión.
Demanda turística creciente
El Aeropuerto Internacional de Punta Cana es el más transitado del Caribe, con conexiones directas a más de 100 ciudades. La ocupación hotelera media supera el 80%, y la tendencia hacia el alquiler vacacional de villas privadas crece a un ritmo del 20% anual.
Zonas con mayor potencial
Cap Cana destaca como la zona premium, con precios de terreno entre 80-150 USD/m² y propiedades terminadas que superan los 2.500 USD/m². Bávaro ofrece opciones más accesibles, con terrenos desde 40 USD/m² y una mayor diversidad de perfiles de comprador.
Recomendaciones para el inversor
Antes de invertir, es fundamental realizar una due diligence técnica y legal completa. En Grupo Roiba recomendamos verificar la titularidad del terreno, analizar la viabilidad constructiva y contar con supervisión técnica independiente durante todo el proceso.